
Entrevistas
Entrevista a Marcia Onzari, nutricionista deportiva
"No es necesario hablar del peso; el foco deben ser los hábitos"

La problemática de los trastornos de conducta alimentaria (TCA) en la danza clásica vuelve una y otra vez al centro de la escena. Entre ensayos exigentes, temporadas extensas y un ideal corporal difícil de sostener, la pregunta por el cuidado físico y mental de las y los jóvenes intérpretes es ineludible.
En Argentina, el circuito formativo de danza clásica suele orientarse al ingreso al Ballet Estable del Teatro Colón, y ese estándar estético se filtra a las academias desde edades tempranas. En ese trayecto se naturalizan pesajes, comparaciones y dietas de examen que corren el foco del rendimiento hacia la delgadez. Las señales de alerta como la fatiga constante, lesiones por estrés o amenorrea, a menudo se detectan tarde y sin equipos interdisciplinarios estables que contengan. Esto resulta en trayectorias atravesadas por la restricción y el miedo a subir de peso, incluso cuando el cuerpo necesita energía para crecer.
En este contexto, nos sentamos a hablar con Marcia Onzari, nutricionista especializada en deportes (licenciada en Nutrición por la UBA), educadora y divulgadora. Además, es la autora de obras de referencia como "Fundamentos de nutrición en el deporte" y "Nutrición para la actividad física y el deporte". Su perspectiva pone por encima de la eficiencia la salud y sugiere cambiar el discurso centrado en el peso por una educación de costumbres sostenibles.
Los TCA tienen efectos amplios. ¿Qué problemas puede traer seguir ensayando mientras se atraviesa un trastorno?
El impacto es sistémico y depende de cuánto tiempo lleva el trastorno. Al inicio aparecen cansancio, falta de energía y ganas de entrenar, cambios de humor y mal descanso. A largo plazo se alteran los procesos hormonales —en mujeres, la menstruación—, la estructura ósea, el sistema inmunológico (más enfermedades) y el sistema digestivo (mala tolerancia a lo poco que comen). Afecta todos los sistemas fisiológicos; el rendimiento es lo de menos cuando el cuerpo está comprometido y predispone a muchas enfermedades.
¿Qué chequeos básicos recomendarías? ¿Cada cuanto?
Desde mi rol como nutricionista, y no como médica, se hace una historia clínica completa de antecedentes personales y familiares, patrón de descanso, ingesta detallada (desayuno, almuerzo, merienda, cena, entre horas) y carga de entrenamiento. También una antropometría básica (peso y talla, en niños curvas). En laboratorio, además de lo básico como glucosa y lípidos, evaluar reservas de hierro, perfil tiroideo, vitamina B12, vitamina D e indicadores de inflamación. También indagar atracones (historia y magnitud). Es una evaluación amplia e integral.
¿Cómo se puede hablar del "peso" sin dañar la relación con la comida ni gatillar conductas de riesgo?
No es necesario hablar de peso. Se trabaja sobre hábitos y conductas alimentarias y, como consecuencia, se ve el reflejo en el peso. El peso es un parámetro clínico para seguimiento, pero no tiene por qué convertirse en el tema de conversación. El parámetro lo tenés que tener para ir evaluando la evolución.
¿Cuáles serían los criterios mínimos para un regreso seguro a los ensayos tras un TCA?
Es caso por caso. Yo en general tiendo a no suspender la actividad física; a veces se baja la carga, pero evitar que se viva como un castigo "por no comer". Solo suspender en condiciones muy extremas, lo clave es manejar la variable de carga y acompañar.
Solemos hablar de TCAs más de mujeres que hombres, ¿Hay diferencias marcadas en cómo se presentan en cada género?
Obviamente en lo hormonal hay diferencias marcadas, pero en cómo aparecen y afectan las conductas específicas del trastorno son similares en ambos.
El Teatro Colón incorporó un nutricionista recién en 2015 a su Ballet Estable, ¿Por qué crees que hubo tanta demora?
Refleja lo que pasó en otros ámbitos deportivos: Tampoco había nutricionistas en clubes. En el Colón siempre hubo médico y se luchó por incorporar nutrición, destaco al Dr. Marcelo Gioldi como pionero. Recién ahora los nutricionistas somos convocados de manera más sistemática para trabajar con población activa.
